Xa temos algún relato

Imos publicar os relatos enviados para que todo o mundo os poida ler e disfrutar.

Aquí están os dous primeiros:

PALPITACIONES                                       

Un ruido quejumbroso se oyó en las entrañas de la nave. Me desperté de un sobresalto ya que no era el típico crujido de metales que produce un buque agitándose en la tormenta. Me incorporé del catre y, quedándome un rato en silencio, agudicé mi oído para detectar su origen. El estertor volvió a sonar, esta vez más cerca y con mayor intensidad.  No cabía la menor duda; aquello, fuese lo que fuese, se estaba acercando por el pasillo de estribor emitiendo un sonido inquietante. Me acerqué a la puerta con sigilo, y, abriéndola despacio, asomé mi cabeza al oscuro pasillo, girándola a ambos lados. Allí en la sombra, algo de gran tamaño, palpitaba con una respiración nasal  y se acercaba a mi posición, arrastrándose por el suelo. No tuve tiempo de pensar que podía ser aquello, solamente sé que me lancé a correr desesperadamente por el largo pasillo, sin echar la vista atrás. Me tropecé varias veces cayéndome de bruces, pero me incorporaba instantáneamente como si fuese un resorte. La cosa se hacía cada vez más grande; notaba su respiración y calor a mis espaldas. Los angostos pasillos de la nave parecían interminables hasta que desesperado alcancé la escotilla de superficie, abriéndola de par en par. El aire frío de la noche recorrió todo mi cuerpo y mis ojos alcanzaron a ver la inmensa luna llena, que se reflejaba sobre el mar. Detrás de mí el silencio más absoluto, la quietud, la calma…Estaba sólo, en aquella inmensidad oceánica… 

Galera en las tinieblas

La  potente luz del robot submarino enfocó la proa del barco hundido. Su aspecto era fantasmal, ya que era una galera hundida por los ingleses en la batalla de Rande y estaba bastante deteriorada. Además estaba hundida en un fango viscoso de más de cuatro metros de profundidad. La leyenda y las historias populares le atribuían un soberbio cargamento de lingotes de oro traído de las Américas. El robot penetró por un gran boquete abierto en estribor; probablemente fue el cañonazo definitivo, que envió la embarcación al abismo. Dos submarinistas entraron siguiendo al robot y, por angostos huecos con maderas y hierros retorcidos, fueron iluminando las estancias del barco, en la búsqueda de su preciado cargamento. Cuando llegaron a las bodegas de la popa su sorpresa fue mayúscula. Allí, en las oscuras entrañas del buque, un fulgor como nunca habían visto, restalló ante la luz de sus focos.  La cantidad de lingotes de oro que contenía el barco, emitían un resplandor como si tuviesen luz propia. Los submarinistas no cabían de gozo por su hallazgo, pero algo brusco y repentino, interrumpió su momento de felicidad. Un ser oscuro, rápido y enorme, surgió de entre el cargamento de oro y atrapó a los submarinistas tiñendo de rojo intenso la bodega del barco…

Las últimas imágenes grabadas por el robot submarino mostraron un ojo gigantesco y el pico de loro de aquel monstruoso  Kraken,  que había surgido desde las profundidades abisales.

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