El paseo

Concurso de Relatos de MedoEl relato que viene a continuación comienza una cruda noche de invierno, en una carretera cuyo destino no nos importa demasiado. La lluvia caía sin cesar sobre el parabrisas. Los árboles se estrechaban sobre la carretera, privándola de la tenue y enferma luz de la luna. Invisible para el mundo, un vehículo serpenteaba sin rumbo fijo. En su interior un par de jóvenes abrazados. El, al volante, y con la vista perdida en la carretera. Ella, abrazada contra él, se sumergía entre sus brazos. Poco después el vehículo se apartaba de la carretera por un camino de tierra y se detenía a un lado. – No aguanto más – dijo él mientras salía del coche y se perdía entre los arbustos- vuelvo enseguida cariño.

– Te espero, pero no tardes, que yo tampoco aguanto más.

En el coche la chica revolvía en el salpicadero, y tras encontrar lo que buscaba encendió un cigarrillo mientras esperaba a su amante. Una calada. La chica miraba el cigarrillo mientras fumaba. El humo se escurría silenciosa y lentamente por la ventanilla abierta. Dos caladas. En el silencio de la noche el tabaco chisporroteaba al quemarse. Tres caladas. Una nueva bocanada de humo inundaba los pulmones de la chica con la mirada clavada en el pitillo y con la mente en blanco. Cuatro caladas. “No se tarda tanto”, pensó impacientándose. Cinco caladas. “Mañana va a ser un día agobiante”, se dijo en voz baja, preocupada porque al día siguiente conocería a los padres del chico en una comida familiar. Seis caladas. Cansada comenzó a mirar en la dirección en la que había desaparecido su novio, esperando su vuelta. Apagó el cigarrillo sin terminar, y asomándose a la ventanilla del conductor llamó varias veces sin obtener respuesta. “Oye, no me gustan nada estas bromas” gritó comenzando a enfadarse y a la vez preocupada. Pero pasaba el tiempo y el chico seguía sin volver. Lo llamó varias veces más pero con el mismo resultado. Los minutos seguían pasando, y el primer enfado dejó lugar a una preocupación y a una angustia cada vez mayores. La chica continuaba llamando a su novio, gritando y haciendo sonar el claxon alternativamente. Habían pasado ya diez minutos y el miedo empezó a apoderarse de ella. Decidió subir las ventanillas y poner los seguros en las puertas. Encendió las luces del coche, que el chico había apagado al detenerse. El camino de tierra se iluminó, y los árboles que lo rodeaban adquirieron unas formas grotescas y deformes que elevaron el miedo de la chica. El viento mecía suavemente las ramas, y éstas parecían disfrutar con su movimiento en un juego de luces y sombras aterrador. El chico llevaba fuera ya más de media hora, y ella desesperada en su espera y agarrotada por el terror buscó a tientas las llaves del coche. Pero no estaban en el contacto, y pensó que seguramente él se las habría llevado como solía hacer siempre inconscientemente. Entonces el silencio de la noche, que hasta ese momento únicamente había sido perturbado por la lluvia y el débil viento, se rompió. Se oyó un ruído seco como de algo que hubiese golpeado el coche en la parte de atrás. La chica se quedó paralizada de terror, y acto seguido se oyó otro golpe, similar al anterior. Con gran esfuerzo entonces consiguió mirar hacia atrás, pero las cortinillas en la luna trasera sólo le permititieron ver el tenue resplandor rojo de las luces. Otro golpe le encogió el corazón, y cuando volvió a mirar al frente vio el resplandor blanquecino de unas luces que se iban acercando. Otro golpe. La luz se hizo más intensa y distinguió entonces claramente los faros de un coche que se acercaba. Unas luces en el techo del vehículo le indicaron que probablemente se trataba de un coche de la policía. Otro golpe. El coche se detuvo a unos veinte metros del suyo, se abrió una puerta y una figura salió de él casi imperceptible por los faros enfocando directamente a los ojos de la chica. Otro golpe. “Salga del coche y venga hacia aquí, rápido, y por favor no mire hacia atrás” le dijo una voz que parecía ser la de la figura en tinieblas. Otro golpe. Terror y angustia se sucedían en la confusa mente de la chica. La figura repitió la petición :”Por favor, venga hacia nosotros y no mire hacia atrás”. Otro golpe. La chica finalmente se decidió, quitó el seguro de su puerta y la abrió lentamente, temerosa y desconfiada. Otro golpe. “Venga hacia aquí, deprisa, y no mire atrás”. Los golpes se hicieron entonces más seguidos y fuertes, y un débil y desgarrador lamento parecía acompañarlos. La chica comenzó a andar hacia la luz. Otro golpe. La curiosidad se iba abriendo paso entre sus sentimientos. Otro golpe. Recordó la voz : “Por favor, no mire atrás”. Otro golpe. Estaba ya a mitad de camino, entre los dos coches, y luchaba contra su curiosidad resistiéndose a mirar. Otro golpe. Pero finalmente la chica cedió, y giró lentamente la cabeza en dirección al coche de su novio, y jamás se perdonará ese momento de debilidad que atormentará su vida y tornará sus sueños en oscuras y penosas pesadillas hasta el día de su muerte. Detrás del coche había un hombre de pie sosteniendo algo en su mano izquierda similar a una pelota con la que estaba golpeando el coche, sus ropas estaban manchadas de sangre e iluminadas por el resplandor rojo de los faros traseros del coche, en su cara una mueca burlona y diabólica, aullando lastimeramente, sus ojos enrojecidos parecían desencajados de sus órbitas y brillaban débilmente a la luz, y en su mano lo que parecía ser una pelota se transformó cruelmente en la cabeza del novio, arrancada de su cuerpo y atrozmente mutilada…

Al día siguiente todos los periódicos hacían eco de la noticia : “Detenido el loco escapado del manicomio en una trágica noche”.

Estulto

Deixar un comentario

Arquivado en Concursos

Deixar unha resposta

introduce os teu datos ou preme nunha das iconas:

Logotipo de WordPress.com

Estás a comentar desde a túa conta de WordPress.com. Sair /  Cambiar )

Google photo

Estás a comentar desde a túa conta de Google. Sair /  Cambiar )

Twitter picture

Estás a comentar desde a túa conta de Twitter. Sair /  Cambiar )

Facebook photo

Estás a comentar desde a túa conta de Facebook. Sair /  Cambiar )

Conectando a %s