El loco de la fábrica

Concurso de Relatos de MedoEstaba aturdido. No podía creer lo que estaban viendo mis ojos. Estaba en una fábrica vieja, las paredes estaban negras, habían cuadros con dibujos sangrientos y algunas naves. Era espeluznante. Iba vestido con mi ropa favorita: una camisa azul de manga corta, con un pantalón gris a los 90 y unas bambas blancas un poco deterioradas por el paso del tiempo.

Tenía miedo. Mucho miedo. Era una sensación muy rara, tenía escalofríos. Estaba solo. No sabía qué hacer, estaba confundido y aturdido. En verdad, ese sitio era de lo más extraño. Parecía una fábrica, pero seguramente no lo sería. Lo primero que hice fue levantarme pero con cuidado, porque estaba un poco mareado.

A continuación miré hacia mi alrededor. El sitio era enorme. Lo que me preguntaba era cómo había llegado hasta aquí. Lo último que recuerdo antes de quedarme inconsciente era que me estaba duchando. Enfrente de mí había una puerta, fui corriendo para intentar abrirla, pero era imposible, estaba cerrada con llave. Pero daba igual, seguía intentándolo por la desesperación que tenía. Pero nada, no había manera. Entonces, empecé a gritar, – ¿Hay alguien ahí, eo, hay alguien? -, pero nada, ni una respuesta, no contestaba nadie. De repente, vi una pequeña nota en la pared. Fui a leerla.

La nota decía “Para la gente que hay aquí, que sepáis, que vais a morir. Si queréis vivir, tendréis que encontrar la llave”. Para mí, lo extraño es que la nota decía que moriríamos todos, pero sólo estaba yo. En principio, no le di importancia.

Miré hacia el suelo, y lo i, vi una pequeña trampilla. Había unas pequeñas escaleras que daban a la planta de abajo. Sin pensarlo, pero con cuidado, bajé a investigar o averiguar algo. Cuando estaba bajando, escuché un ruido. Era un ruido de motosierra. Me pregunté por unos momentos si habría alguien ahí abajo. Con un poco de miedo, seguí bajando. Tenía que averiguar qué había sido ese ruido. Llegué abajo, miré, y me dije, – No voy a salir vivo de aquí-. Era todo muy desagradable. Vi sangre en todas las paredes, gente decapitada colgados del techo y órganos embotellados. Daba muchísimo asco. Estaba indeciso. No sabía qué hacer en ese momento, no sabía si entrar a visitar ese sitio tan espantoso o subir arriba otra vez para encontrar la llave y salir de ahí rápidamente.

Por fin, decidí tomar una decisión. Decidí entrar en aquel sitio tan asqueroso, tenía que averiguar qué estaba pasando. No podía quedarme sin saber qué estaba pasando aquí.

Lo primero que hice fue dar las gracias, por no ser descubierto por nadie. Era un sitio muy macabro y horroroso. De repente, escuché un grito de dolor de una persona. Seguí andando pese a lo que había escuchado. De repente volví a escuchar a esa persona, pero esta vez fue bastante más fuerte. Seguí andando. Ahora, entré en un pasillo bastante estrecho, y estaba bastante oscuro. Encendí un mechero, era lo único que llevaba encima. En ese pasillo, sólo una puerta estaba un poco abierta. Fui a entrar, pero en ese momento, se escuchó otro grito. El grito era otra vez de la misma persona. No me hizo falta abrir la puerta entera para ver lo que estaban viendo mis ojos. Era lo peor que había visto jamás.

Vi a un tipo enmascarado con una motosierra. Llevaba un pantalón y una camiseta llena de sangre y cortes. En esa habitación no sólo estaba ese tipo también vi a una persona sentada con las manos atadas. Supuestamente sería la persona que gritaba. Le estaban maltratando. Tenía que salvarlo de las garras de ese loco. Vi un martillo al fondo de la habitación. Con mucho cuidado avancé. Di unos cuantos pasos pero inesperadamente golpeé un bidón de aceite vacío, lo que hizo que el agresor se volviera desconcertado al verse sorprendido por mi. Sólo pensé en correr. Y eso fue lo que hice. El loco me perseguía, y cada vez estaba más cerca. El asesino estaba prácticamente detrás de mí. Subí rápido las escaleras y me escondí.

El loco, empezó a mirar por toda la sala, a ver si me veía. Pero nada, no me veía. De repente, se oyeron pasos que venían de las escaleras. Era el hombre que estaba siendo maltratado, llevaba un palo de hierro en la mano. Iba a golpearle y, efectivamente, le golpeó. El loco cayó desplomado al suelo y se quedó totalmente inconsciencte. Lo primero que hice fue darle las gracias, me había salvado la vida. Los dos, desesperadamente, nos pusimos a buscar la llave. Yo fui a la planta de abajo y él se quedó en la de arriba. Pero nada, no había manera.

Antes de seguir buscando la maldita llave nos preguntamos el nombre. Le dije que me llamaba Hugo y él me dijo que se llamaba Paco. Después, empezamos a buscar otra vez por la llave. Fuimos a mirar otra vez donde Paco fue maltratado. Se nos acababa la paciencia y el tiempo. De repente encontramos un pasadizo secreto justo detrás de varias cajas. La puerta era tan pequeña que nos teníamos que agachar para que pudiésemos pasar. No sabíamos si estaba allí la llave, podría ser, pero a lo mejor daba a alguna salida.

Nada más entrar, nos quedamos boquiabiertos. Era estremecedor. Aterrador. Justo enfrente de nosotros vimos a un joven con una estaca en la frente clavado en la pared. No sabíamos qué hacer. Decidimos seguir avanzando. El pasadizo estaba lleno de telarañas y suciedad. Algo alumbraba. Seguimos el camino, pero con bastante miedo.

Al fondo del pasadizo había una pared completamente negra, y a la derecha había una puerta. Sin pensar fuimos corriendo hacia la puerta. Esperando encontrar la llave, o una salida. No sabíamos cómo abrirla. Empezamos a darle patadas, puñetazos, pero nada, no había manera. Paco tenía el palo de hierro en la mano con el que golpeó al loco. Por fin conseguí destrozar el candado. Me dispuse a abrirla, y los dos, nos quedamos sin respiración. No podía ser.

Vimos al asesino. Estaba descuartizando el cuerpo de una persona. Pero era imposible, si el maltratado le golpeó con un palo de hierro y lo dejó inconsciente. Estaba pasando algo muy raro, pero no sabíamos el qué. Y tras varias alternativas, nos dimos cuenta. Eran dos. Paco tuvo la mejor idea. La idea era que Paco fuese por detrás del otro asesino y le golpeara con un palo de hierro como hizo con el otro, y yo ir a buscar al otro antes de que se despertara y traerlo para encerrarlos en esa misma habitación. Los dos nos pusimos a hacer lo que nos tocaba. Por fin, llegué a la planta de arriba donde estaba inconsciente el otro asesino. Antes de cogerlo, me aseguré de que estaba inconsciente. Tenía que ir rápido, estaría a punto de despertarse. Lo cogí con fuerza y me dispuse a llevarlo a la sala del pasadizo. Iba bajando las escaleras con el asesino en los hombros, cuando de repente se escuchó un grito. Era Paco. Rápidamente solté al asesino y fui corriendo a donde estaba Paco.

Cuando llegué, me quedé sin palabras. Unas lágrimas inundaron mis ojos. Vi a PAco sin cabeza y con una estaca clavada en el corazón. Lo primero que se me vino a la cabeza era que no saldría vivo. Estaba atrapado. Corrí hacia la planta de arriba para coger al otro asesino y encerrarlo junto el otro. No entendía nada. El otro asesino había despertado y había desaparecido.

Fui bajando las escaleras que daban a la planta de los cadáveres cuando de pronto salió el asesino con una motosierra. Estaba justamente delante de mí y sin moverse. Sin pensarlo, empecé a correr. El asesino también empezó a correr tras de mí. De repente, el asesino resbaló, lo que hizo caerse y soltar la motosierra.

Sin dudarlo, la cogí. Lo maté sin pensarlo. Y al mirar el traje del asesino, me di cuenta de que llevaba la llave en el bolsillo. Me agaché rápidamente, cogí la llave y salí disparado hacia la puerta.

Intenté llegar a la puerta, para salir lo más rápido de esta pesadilla, pero mi di cuenta de que el otro asesino estaba en las escaleras, y con cara de mucho cabreo.

El otro loco y yo estábamos quietos, paralizados. De repente, el asesino aceleró y sin pensarlo vino a por mí. Pero fui capaz de esquivarlo con un ligero movimiento. Escuché pasos detrás de mí. Era el loco que había matado anteriormente. Venía a por mí! No me lo podía creer. Era impresionante.

Me querían golpear, y cuando quise esquivarlo, como antes, fue demasiado tarde. Me golpeó y caí desplomado al suelo. No me dio timepo. Y finalmente no pude huir.

Pero sonó el despertador, . Ehh sólo era un sueño – pensé. No me lo podía creer, todo había sido un sueño. Cuando me levanté pude comprobar que mis brazos y mi cuerpo estaban llenos de cortes, era impactante. Pero no le di importancia.

Semanas después me quedé impactado con lo que estaba viendo. Estaban informando que, en el mismo sitio que había estado yo semanas antes, en el siglo XIV se hacían experimentos con personas y asesinatos. Era impresionante, no me lo creía…

Anpe

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